Mejor terreno para casas prefabricadas


Decantarse por una casa prefabricada es una decisión acertada, pero que no está exenta de interrogantes. Uno de ellos es elegir el terreno dónde se va a edificar el nuevo hogar... Y hay que valorar muchos factores para tomar la decisión, en caso de que la parcela no esté incluida en la oferta de venta. Saber cuál es el mejor terreno para las casas prefabricadas es, por lo tanto, una prioridad. En las siguientes líneas vamos a despejar esta incógnita.

Principales condicionantes a la hora de elegir un terreno

Antes de saber qué terreno para casas prefabricadas elegir, es clave saber que existen algunos puntos clave sobre los que reflexionar. Estos son, básicamente, los siguientes. 

  • El precio. Existen muchas diferencias entre los distintos tipos de terreno, y por eso es importante estudiarlos con detenimiento.
  • La capacidad de carga. Es decir, que el terreno pueda soportar el peso de la casa. Aquí entran en juego varias cuestiones, como, por ejemplo, el desnivel.
  • La accesibilidad. A la parcela se tiene que poder acceder desde una carretera o un camino establecido.
  • El tamaño. Lo ideal es que sea un 20 o un 30 % más amplia que la vivienda, al menos. 

Pero existen otros muchos condicionantes, que hay que tener presentes a la hora de escoger un terreno para casas prefabricadas. Los analizamos por separado. 

Los permisos urbanísticos 

Son las autorizaciones que van a permitir a los propietarios de las casas prefabricadas construir su vivienda, de una u otra forma. Los permisos urbanísticos determinan, entre otras cosas, los metros que se pueden edificar y la forma, la localización o la altura del edificio.

En cada municipio, de hecho, existe una normativa específica al respecto que se materializa en los correspondientes certificados urbanísticos. En concreto, hay que prestar atención a lo siguiente. 

  • La calificación. Un terreno debe estar calificado como suelo urbano y poder destinarse a uso residencial. De lo contrario, no será posible construir en él una casa prefabricada... Salvo que la legislación municipal así lo contemple.
  • La edificabilidad. Marca el máximo de metros cuadrados que puede tener la vivienda en un determinado terreno, en función de su tamaño.
  • La altura y la ocupación. El máximo de alturas de la vivienda, y el tamaño de cada una de sus plantas.
  • Lindes y retranqueos. Es necesario respetar siempre el espacio marcado por la ley entre la fachada de la casa y los terrenos colindantes.

El factor medioambiental

También hay que poner en valor algo fundamental, y que cada día tiene más peso en este tipo de decisiones. Se trata del análisis del impacto que una edificación tiene sobre el medio ambiente. Algo que, además, puede derivar en un mayor o menor coste económico del mantenimiento de la vivienda: un claro ejemplo es el estudio de la orientación de la casa con respecto a la luz solar.

El factor geográfico

Por supuesto, también hay que prestar atención a la orografía del terreno en cuestión. Lo ideal es que la zona sea llana. Eso hará que sean mucho más fáciles los trabajos de preparación y cimentación previos a la instalación de la vivienda prefabricada.

Normalmente, los terrenos con una orografía más complicada son más económicos que los más llanos. Sin embargo, los costes derivados de dejar el terreno como hace falta para instalar la vivienda pueden hacer que la balanza se equilibre hacia el otro lado. Hay que calcular muy bien todas las variables, asegurándose, por ejemplo, de que en el terreno no haya posibilidad de corrimientos de tierra u otros fenómenos que puedan perjudicar a la integridad de la vivienda.

Los diferentes tipos de terreno y su idoneidad

Entramos ahora en las diferentes clases de terreno que existen y la idoneidad de cada uno para erigir en ellos casas prefabricadas. Los tipos de suelo son fundamentalmente los siguientes. 

  • Urbano. Construir una casa prefabricada en terreno urbano es lo que deciden la mayoría de propietarios, ya que así se aseguran de que cuentan con todos los permisos necesarios para edificar. Se distinguen del resto porque tienen acceso rodado a suministro eléctrico y a la red de abastecimiento de agua.
  • Urbanizable. Puede llegar a convertirse en urbano, si existe una necesidad de este tipo de suelo en el lugar, pero el terreno urbanizable está todavía pendiente de que se practiquen sobre él ciertas transformaciones.
  • Rústico. Un terreno rústico está destinado a actividades agropecuarias o tiene algún tipo de protección, por lo que no es posible construir en él.

No obstante, hay muchas personas que consiguen construir viviendas en suelo rústico, debido a los resquicios legales que existen en muchos municipios. Por ejemplo, si se acredita que la vivienda va a ser ocupada por personas que van a desarrollar actividades ganaderas, agrícolas o turísticas en el municipio. 

Como hemos visto, lo más habitual y deseable es construir una casa prefabricada en terreno urbano. No obstante, muchas veces se puede acceder a un terreno rústico por su coste significativamente inferior y es posible aprovecharlo para situar nuestra vivienda. 

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